¿Sabías que...
... Sor María Ángela Astorch protagonizó un hecho heroico mezcla de religiosidad y salvamento organizado?

 

Vayamos por partes. Murcia sufrió en 1647 una grave epidemia de peste que tuvo como remate de calamidades la Riada de San Calixto de 14 de octubre de 1651.

La ciudad y sus pedanías de la huerta sufrieron una enorme crecida del río, se contaron por cientos los fallecidos y los destrozos en barracas y casas torre fueron enormes. Los daños fueron tan cuantiosos entre otras cosas por que debido a la peste la ciudad no se había podido hacer cargo del buen mantenimiento de las acequias mayores (Alquibla y Aljufía) y de la Contraparada.

A las tres de la mañana del 14 de octubre empezó a llover y tres horas después el agua del Segura, de las ramblas y del Guadalentín llegaron a la ciudad de Murcia, lo que provocó la rotura del Malecón

En ese momento Sor María Angela Astorch es superiora del convento de las capuchinas que había fundado en Murcia, en 1645, con el nombre de Monjas Capuchinas de la exaltación del Santísimo Sacramento, y se enfrenta a una catástrofe que destruye su convento y la hace poner en marcha toda una tarea de salvamento y de organización logística digna de cualquier cuerpo de protección civil aunque ella lo justificara con la visión de un niño que la invita a irse al monte con sus monjas a la voz de Vene, Vene, Vene, cosa que describe en su relato autobiográfico

No contenta con poner a salvo a sus compañeras, redacta un informe que envía al rey Felipe IV relatando la riada, indicándole no solo, que “el río se salió de madre y inundó la ciudad con furia y violencia”, sino también que la gente "ha sufrido tanto que los que quedan vivos son tan pobres que todos, incluidas ellas necesitan socorro". Ese informe se conserva en el Archivo de Simancas.

Aquella acción heroica es la más importante que sus biógrafos reseñan a la hora de la apertura del proceso que llevó a su beatificación.

En el Archivo Municipal de Murcia se conservan seis obras editadas en el siglo XVIII sobre su vida y milagros. En uno de los libros que data de 1748, se hace informe sobre su cadáver y en la primera página encontramos un grabado realizado por Domingo Jiménez, en el que aparece Sor María Angela en un paisaje inundado y con el siguiente texto: "La Venerable Madre María Angela Astorch fundadora del Convento de Capuchinas de la Ciudad de Murcia. Suplicando a la Divina Magestad por la libertad de esta ciudad se le manifestó en forma de un niño muy hermoso, conminándola pase el monte de los Hermanos con palabras cariñosas y balbucientes como el niño que no podía aun pronunciar diciendo VENE VENE VENE para librarla de la inundación que amenazaba esta ciudad y queriendo pasara donde estaba su amado no pudo por que le impedían las muchas aguas que la cercaban".

 


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