¿Sabías que...
...en octubre de 1883, Javier Fuentes y Ponte encontró la calavera y las dos "canillas" de Diego Saavedra Fajardo en la iglesia de San Isidro de Madrid?

En octubre de 1883, tras una intensa búsqueda digna de una película de Indiana Jones, nuestro erudito local, Javier Fuentes y Ponte, consiguió localizar la calavera y las dos "canillas" del recordado diplomático y escritor algezareño Diego Saavedra Fajardo (1584-1648), en la iglesia de San Isidro de Madrid.

 

Cabe señalar que, según la Real Academia Española, 'canilla' es "cada uno de los huesos largos de la pierna o del brazo, y especialmente la tibia".

 

Tras la intervención y solicitud a la Real Academia de la Historia, presidida en ese momento por Antonio Cánovas del Castillo, por parte de las autoridades murcianas con su alcalde Eduardo Riquelme a la cabeza, se consiguió trasladar a Murcia aquellos restos que Fuentes encontró en un armario de la sacristía, con una etiqueta en la frente donde se leía "Sabedra" y que muchos tenían por ser la calavera de Cervantes.

 

Hoy sus restos se conservan dignamente bajo una lápida en una de las capillas laterales de la catedral de Murcia, frente al nicho ocupado por otro insigne escritor, José Selgas. Se colocaron allí en 1884, con motivo de las celebraciones que se organizaron para conmemorar el tercer centenario del nacimiento del diplomático.

 

En el fondo antiguo de la Universidad de Murcia se conserva una ejemplar del 'Sumario del descubrimiento de los restos de Don Diego Saavedra Fajardo', publicado por la Imprenta del Diario de Murcia, en el que Javier Fuentes y Ponte relata la aventura de dicho descubrimiento.

 

En el museo exponemos un pequeño boceto, obra de Venancio Blanco, realizada con motivo de la celebracion del 360º aniversario del fallecimiento de Saavedra. Esta obra iba convertirse en el monumento de la ciudad al autor de las 'Empresas Políticas', pero aún no ha llegado a hacerse realidad.

 

En la biografía de Diego Saavedra Fajardo de la Real Academia de la Historia, se le define como "uno de los más típicos representantes de la segunda fase de la Contrarreforma". Estudió Cánones y Leyes en Salamanca, y ya acabada la carrera, en 1610, se marchó a Roma, donde desempeñó diferentes cargos en el ámbito de la "alta política eclesiástica" hasta 1630.

 

Uno de dichos cargos fue al servicio del Cardenal Gaspar de Borja y Velasco como Letrado de Cámara, durante diez años, pero también trabajó en la embajada.

 

Tras volver a España en 1630 y permanecer un tiempo en Madrid, Diego Saavedra Fajardo comenzaría su 'etapa centroeuropea', descrita en su biografía así: "Esta segunda etapa de quince años se va a subdividir en dos tiempos: el primero, de siete años, como representante español ante el duque de Baviera; y el segundo, de activo diplomático en el Imperio, especialmente como plenipotenciario para la Paz de Münster, y terminar después como consejero de Indias en Madrid".

 

Se destaca que "la carrera política de Saavedra llegó a su culminación en su nombramiento como plenipotenciario de España para la Paz de Westfalia, el 11 de julio de 1643".

 

Pero además, en mitad de su frenética actividad política, el diplomático murciano dedicó "las horas libres a la corrección de pruebas de imprenta de su obra maestra: Idea de un príncipe político cristiano, representada en cien empresas".

 

La obra que conocemos sencillamente como las 'Empresas políticas'. También escribió 'La República literaria'. Todas sus obras se pueden consultar en la Biblioteca Virtual Cervantes, pinchando en este enlace.

 

La biografía de Saavedra Fajardo en la Real Academia de la Historia concluye posicionando al pensador y diplomático murciano en su justo nivel, muy elevado: "La figura de Diego Saavedra Fajardo destaca hoy más por su pensamiento como escritor que por su acción como diplomático, pero hay que reconocer que fue tan grande en lo uno como en lo otro. Por ambos conceptos es Saavedra una de las figuras más representativas de su época. Sus escritos ilustran maravillosamente su acción. Y su acción es la clave para interpretar fielmente sus escritos (...)".

 

"El hombre de letras", unido inconfundiblemente "al hombre de acción", dio a Saavedra Fajardo "redoblado título para franquear merecidamente el pórtico de la inmortalidad y poder, y como dice Pfandl, figurar honrosamente al lado de Cervantes, Quevedo y Calderón. Él hizo todo lo posible por el bien de su patria. Si, a pesar de sus esfuerzos, España no triunfó en el terreno de las armas, él le legó en el de las letras una herencia de valor imperecedero".

 

Para conocer un poco más sobre el hallazgo de los restos de Saavedra Fajardo, pincha en el enlace que encontrarás debajo de estas líneas: podrás escuchar el programa de Onda Regional 'El Rompeolas', donde la técnica del Museo de la Ciudad Clara Alarcón relata la historia.


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