Pieza destacada
Arrabal de la Arrixaca Nueva. Antonio Sánchez. 2010. Óleo sobre lienzo.

El Arrabal de la Arrixaca en los pinceles y la pluma del artista Antonio Sánchez:

 

"El esqueleto que podemos observar actualmente en las excavaciones del arrabal de la Arrixaca Nueva, del siglo XIII, nos transporta hacía una época muy parecida a la que vivimos actualmente. Puedo imaginar una zona periférica, comercial, con puestos de especias, frutas y verduras, vasijas de barro y cestería de esparto, todos ellos con telas para evitar los ratos de sol, aunque las construcciones musulmanas de esa época ya tenían en cuenta el gran sol de Murcia y hacían las calles muy estrechas, rodeadas de huertos con frutales, limoneros, naranjos e higueras, aportando frescor y aroma al arrabal, no faltando cipreses y palmeras.

 

Todo ello daba paso a nuestra primavera murciana con aromas inconfundibles a azahar y jazmín, con los que se elabora una gran variedad de dulces con flor de azahar o flor de naranjo, al lado de casas en las que se pueden intuir e imaginar los hornos morunos y las zonas de fabricación de cuñas o adobes para la construcción de casas y hornos. En la actualidad, alrededor del arrabal de la Arrixaca Nueva nos encontramos con una zona comercial, en un entorno muy parecido al de entonces, de cipreses y naranjos, gracias a los jardines que lindan con San Esteban".

 

El Jardín de San Esteban explicado por el arqueólogo Pedro Jiménez:

 

"Las recientes excavaciones arqueológicas -aún inacabadas- llevadas a cabo en el jardín de San Esteban, han puesto al descubierto una parte importante del sector más septentrional del arrabal medieval del Arrixaca. Este arrabal se extendía fuera de las murallas de la medina, al norte y oeste, comprendiendo las actuales parroquias de San Miguel, San Andrés y San Antolín. Desde principios del siglo XII contaba con su propia muralla, lo que demuestra que ya para entonces contaba con un caserío lo suficientemente denso.

 

Tras la conquista castellana y el aplastamiento de la sublevación de los mudéjares en 1266, Alfonso X mandó que todos los musulmanes se instalaran en la Arrixaca y abandonaran la medina, que pasó a manos de los repobladores cristianos. No obstante, el éxodo de los mudejares hizo que poco a poco los castellanos también fueran ocupando el arrabal, y así, en 1272 se conformaron las parroquias de San Miguel y Santiago, lo que se conocería como 'Arrixaca Vieja', y en 1279 ya se habían extendido hasta San Andrés, colación a la que se llamó 'Arrixaca Nueva'. Con las crisis demográficas de los siglos XIV y XV, las zonas más periféricas de estos barrios se despoblaron, las casas abandonadas se convirtieron en canteras de materiales constructivos y, finalmente, retomaron a ser áreas de cultivo, que sólo volvieron a ser ocupadas con la expansión urbana del siglo XX".


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