Pieza destacada
Tren Botijo. Recuerdo de la Exposición de Murcia de 1900.

 

Cerámica vidriada. 16,5 x 11 x 21 cm

 

Inscripción: Recuerdo de la Exposición de Murcia. Abril de 1900. Tren Botijo".

 

José Carrión Martí, donó la pieza al museo en mayo de 1999

 

 

 

La tradición del Tren Botijo

 

 

En 1876, la Junta Directiva del Entierro de la Sardina, inició conversaciones con el Director general de la Compañía de Ferrocarriles para solicitarle, una maquina de tren y varios coches para simular la llegada de la Sardina desde Cartagena. Pidieron además una rebaja en los precios de los billetes para esos días de fiesta. Las negociaciones dieron su fruto y el 20 de febrero de ese año se anuncian las tarifas para los días 27, 28, 29 de febrero y 1 de marzo.

 

En 1899, Ramiro Mestre Martínez, ( redactor del diario madrileño "La Correspondencia de España”), fue el organizador del traslado de un numeroso grupo de murcianos residentes en Madrid y de sus amigos para presenciar las Fiestas de Primavera. Este caballero fue el creador de La Orden Del Botijo.

 

A comienzos de año envió a la prensa murciana y madrileña toda una serie de comunicados disparatados sobre esta nueva Orden. Antonio Pérez Crespo recoge una de ellas:

 

"Ordo botijil, basis urbanitatis et culturae populi adjutura est multum regenerationem regionnis, cujus verbi tantum utetu male nunc ut abusum est alio temppore optimisimi et pesimisimmi. J. de V. Su casa, Santa María, 32"

 

El tren que Mestre había organizado saldría de Madrid el 28 de marzo a las doce, llegando a Murcia a las siete de la mañana, total 19 diecinueve horas en el tren botijo. El regreso se haría a las nueve de la noche.

 

La tarifa en el Sud-Expreso-Botijil como se le vino a llamar a este tren, se estableció en 12 pesetas para los "cofrades" que fuesen sentados sobre tabla y 20 los que lo hiciesen sobre colchoneta.

 

La Comisión de Festejos colaboró en la organización de los actos que se iban a celebrar y se comprometió a preparar el recibimientos de las "Hermanas de la Orden del Botijo" el día de la Batalla de las Flores.

 

El tren llevaba en la locomotora un enorme escudo de la Orden que tenia en el centro un botijo, encima una orla con el lema de la hermandad y debajo el año de la creación: 1893.

 

El tren se adornó con banderas de España y otras con los escudos de Murcia y Madrid. En una cinta decorada se leía: "Salud, suerte. Hermandad nacional, instructivo-recreativa". En la parte superior de la locomotora se colocaron dos grandes palmas doradas.

 

La pieza que se conserva en el museo está fechada en 1900. Este año la Asamblea de la Orden Botijil envió a Murcia desde Madrid insignias en forma de botijos simbólicos, ejemplares del periódico "La Correspondencia" y diplomas. Todo fue depositado en el Hotel Patrón. Es posible que la pieza que fue donada al museo fuese parte de este envío.

 

La comisión hizo todos los preparativos para el recibimiento del tren proveniente de Madrid. Se preparó una excursión al Santuario de la Fuensanta, a duro por cabeza.

 

El primero en llegar fue Mestre Martínez y con la comisión Sardinera celebró la llamada "Gira Sardinera". En el diario Las Provincias del 6 enero aparece todo el programa de actividades de esta excursión que empezaba a las seis de la mañana en el "Restaurant del Comercio" y terminaba a las dos de la tarde con la invitación a café y puro. Todos los inscritos por la tarde podían pasar a recoger el duro, ya que toda la fiesta la pagó don Isidoro de la Cierva.

 

El Sud-Expres-botijil-murciano, salió ese año de Madrid el Martes Santo, permaneciendo en Murcia hasta el 18 de abril. El Patriarca consiguió organizar un tren con más de 40 coches. Además de este tren especial se consiguió de la compañía de ferrocarril un descuento para las líneas Alcantarilla- Baza y otros trenes andaluces.

 

Algunos coches eran ocupados por peñas concretas, por ejemplo, la Peña del Café del Siglo hizo ondear en su coche una bandera desde Alcantarilla hasta Murcia.

 

El recibimiento fue clamoroso, cuando Mestre Martínez bajó del tren se le hizo entrega de un ramito de alelíes para el ojal de la chaqueta y de un botijo realizado por Cementos Porland. En total el tren descargó en Murcia unas 800 personas.

 

La Bandera con el escudo de la Agrupación Sardinera que se iba a lucir ese año en el desfile fue obra de Ruiz Seíquer y de García del Bosque.

 

El 19 de abril a las diez de la mañana el Tren Botijo regresó a Madrid, a la estación acudieron a despedirlo una banda de música, una comisión de la corporación, la prensa local y unas 2000 personas. Cuando arrancó el tren los viajeros encendieron bengalas rojas que daban la impresión de que el tren era una carroza del desfile del Entierro.

 

A partir de este año hasta prácticamente la Primera Guerra Mundial se realiza este trayecto Madrid-Murcia, Murcia-Madrid para acudir a los actos relacionados con las Fiestas de Primavera. La tradición del tren botijo se mantuvo hasta los años cincuenta, cuando termina por abandonarse.

 

Se conservan fotos y algunos recuerdos en forma de botijo de estas celebraciones. María Manzanera recoge una foto de la llegada del tren a Murcia en 1903, en la imagen se aprecia como se decoraba el tren, de forma muy parecida a como lo hemos descrito para el año 1900.

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

 

Pérez Crespo, A.: El entierro de la Sardina y el Bando de la Huerta

en el siglo XIX". Tomo I. Ediciones Almudí. 1999

 

Pérez Crespo, A.: El Entierro de la Sardina y el Bando de la Huerta

en el siglo XIX. Desde 1879 a 1899. Tomo II.

Amigos de Mursiya. 2000

 

Pérez Crespo, A: "El entierro de la Sardina, El Bando de la Huerta, la

Batalla de las Flores, Coso Blanco y Coso Iris, en el primer tercio del siglo XX. Tomo III.: Desde 1900 a 1929". Amigos de Mursiya. 2003

 

Manzanera, M. Y Imbernón, C.: "Murcia. Primer tercio del Siglo XX”.

Universidad de Murcia. 1987

 

Martínez Cerezo, A.: "El tren Botijo". Semanal Noticias de Murcia. Nº

14. Abril de 2001


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