¿Sabías que…
...hace cien años visitó Murcia el célebre intelectual Eugenio Noel?

No era la primera vez que venía a nuestra ciudad y tampoco fue la última, pero sí fue quizá la más señalada por el momento que vivía el bohemio y controvertido ensayista madrileño, y por el esmero con el que se organizó la ‘velada cultural’ en la que intervino. El evento comenzó a anunciarse en El Liberal el 28 de mayo de 1921: “Los amigos periodistas e intelectuales de esta capital organizan un acto simpático y cultural, que consistirá entre otras cosas y como alma mater de la velada, una jugosa y honda conferencia de Noel en nuestro Teatro Romea”.

 

En aquella pieza de El Liberal se calificaba a Eugenio Noel como “apóstol de la cultura española”, y se afirmaba que “los representantes del periodismo murciano” esperaban que fuera escuchado “por el público más heterogéneo de Murcia, incluso las señoras”, para que, de ese modo, “sea apreciada su inmensa cultura”. La nota proseguía así: “El tema de la conferencia será probablemente ‘El arte ibérico’, dando ocasión al conferenciante para explanar sus santos conocimientos sobre nuestro inmortal Salzillo, sobre la Dama de Elche y otras ideas interesantes de nuestras joyas regionales”.

 

La velada “en honor de Eugenio Noel” tuvo que ser retrasada varios días, hasta que, finalmente, el Ayuntamiento de Murcia dio permiso para usar el Teatro Romea. Así, se anunció que el domingo 5 de junio de 1921, “a las diez en punto de la noche”, daría comienzo una velada “que ha de constituir seguramente una memorable fiesta que honrará a la intelectualidad murciana”. El programa era el siguiente:

 

Primera parte:

  • Explicación del objeto de la velada por el Sr. López Almagro (periodista y director del periódico Levante Agrario).
  • Versos alusivos al acto, leídos por su autor Sr. Jara Carrillo (poeta, periodista y director del periódico El Liberal).
  • Concierto de «Duo-Art» que interpretará el siguiente programa:
  1. Polonesa núm. 1.—Chopin, ejecutada por Padérewski.
  2. Danza Española núm. 7.—Granados, ejecutada por su autor
  3. Marcha militar, Schubert, ejecutada poi Leginska.
  4. Rapsodia húngara núm. 12.—Liz, elecutada por Hofmann.

 

Segunda parte:

  • Conferencia de Eugenio Noel que versará sobre el tema: ‘Arte Ibérico y su proyección sobre la conciencia nacional’.

 

La entrada costaba 2 pesetas en butaca, o bien 0’40 en ‘general’.

 

Dos días después, tanto El Tiempo como La Verdad recogían sendas crónicas del acto, que empezó con bastante retraso (cerca de las once de la noche) y al que, según los periódicos, “acudió bastante público”. El discurso de López Almagro, que “pronunció breves y elocuentes palabras, haciendo la presentación del conferenciante Eugenio Noel”, fue “muy aplaudido”. El concierto con el “magnífico aparato pianola «Duo-Art» del señor Pascual de Ayala”, en el que se interpretaron “escogidas obras de los mejores músicos clásicos y modernos”, también fue celebrado por la “selecta concurrencia”, y la intervención del “laureado poeta señor Jara Carrillo”, que dio lectura “a una hermosa composición patriótica, hecha para este acto”, fue asimismo “ruidosamente aplaudida por su admirable factura y por la belleza de pensamientos”.

 

De ese modo llegó el momento álgido del acto, cuando “el culto propagandista Eugenio Noel se levantó a hablar, siendo acogido con una ovación calurosa”. “El señor Noel desarrolló de la manera elocuentísima que él sabe hacerlo, el interesante tema de su conferencia, ‘Arte ibérico y su proyección en la conciencia nacional’; fue escuchado con gran atención, y al final de su magno discurso, estalló una prolongada salva de aplausos. El público salió satisfecho de la velada”, remataba la crónica publicada en El Tiempo el 7 de junio de 1921. En la del periódico La Verdad se añadía que “el disertante desarrolló latamente el tema propuesto con manifiestas paradojas, tendiendo a marcar en las características de nuestras normas estéticas la aridez, la virilidad, el miedo y la indisciplina”. El acto acabó a la una de la madrugada.

 

Eugenio Noel, antiflamenquismo y antitauromaquia

 

Basta un repaso a la prensa española del primer tercio del siglo XX para comprobar la trascendencia del personaje, por su presencia continua como conferenciante en todo el país, como colaborador en numerosos periódicos (escribió en ‘La Región’ durante los años de la Segunda República), y como generador de polémicas en torno al flamenco y a los toros.

 

Nacido en Madrid en 1885, en una calle con aroma murciano (Calle del Limón) y en el seno de una familia humilde, Eugenio Muñoz, luego autonombrado Eugenio Noel, fue favorecido por personas con recursos que le proporcionaron la posibilidad de instruirse. Más tarde se alistó y combatió en Marruecos, y a su regreso escribió en contra la guerra de África, lo que le aupó a la fama pero le costó la cárcel, y creó una corriente de solidaridad con su causa: sin ir más lejos, la Asociación de la Prensa de Murcia se reunió en 1910 para acordar “las gestiones que se han de realizar para libertar al escritor Eugenio Noel”, y para “enviarle a dicho escritor un mensaje de adhesión”.

 

Ya en libertad, Eugenio Noel, plenamente integrado en la bohemia y la intelectualidad, cobraría aún más fama en los años siguientes por sus reflexiones en torno al ‘flamenquismo’ y a la fiesta de los toros: respecto de lo primero, tal y como escribió Luis de la Cruz en eldiario.es (en este enlace), Noel conocía y apreciaba el flamenco, pero rechazaba la conversión “en un producto comercial y decadente” de lo que él consideraba “algo propio de la intimidad o las celebraciones del pueblo andaluz”. Para Eugenio Noel, se trataba “de una apropiación de las clases altas del sustrato popular y, a la vez, de un vehículo de adocenamiento de las clases populares”.

 

En cuanto a su oposición a los toros, pronto se convirtió en el abanderado de los antitaurinos. En un periódico llamado ‘La afición taurina’, en 1921, llegó a escribir la crónica de una corrida llamando “mártires” a los toros ("mártir primero", "mártir segundo"… Hasta el sexto toro, “el último mártir”). La pieza comenzaba así: “En una de las cloacas del embrutecimiento nacional, miles de ciudadanos asisten a la agonía del espectáculo más caro y menos cultural del mundo”. Y terminaba de este modo: “De pronto, un bajonazo y toro muerto. Así es la fiesta. Así y nada más. Y si es así, ¿valia la pena tanto interés y tanto dinero? No, pero el público lo quiere”.

 

De su relevancia histórica en aquel periodo, se pueden encontrar muchas muestras. Una de ellas son las palabras que “unos admiradores de Alicante” le dedicaron en El Liberal del 26 de febrero de 1924: “Una sola conferencia de Noel hace avanzar a las almas mucho más que mil discursos patrióticos en la escala de la cultura, y las orienta en la vida mucho mejor que mil comedias de Benavente”.

 

En abril de 1936, poco antes de su muerte, Luis Garay le dedicó unas palabras entrañables al respecto de las tertulias del Café Oriental. Garay decía que “aquellas conferencias sobre el flamenquismo, aunque exageradamente cargadas de lugares comunes y abundantes en equívocos, tenían una fraseología retorcida y pintoresca”. “Eugenio Noel es el cuerno de la abundancia más pródigo que he conocido”, afirmaba.

 

A finales de ese mismo mes, el 23 de abril, Noel moría en un hospital de Barcelona, en soledad y sin dinero. Y tampoco entonces se libraría de la leyenda: cuentan que el vagón del tren que trasladaba su cuerpo a Madrid, quedó perdido y olvidado en una vía muerta en Zaragoza. Localizado, finalmente completó su viaje, y con su ataúd envuelto en una bandera republicana, fue enterrado en el cementerio civil de Madrid.

 

Poco después la prensa murciana recogió algunos obituarios y artículos en homenaje a Noel, como el que publicó El Tiempo el 7 de julio de 1936, firmado por su amigo Pascual de Ayala, en el que reivindicaba la figura luchadora y contestataria, culta y apasionada del intelectual madrileño. También su fuerte vinculación con Murcia, reproduciendo una carta enviada desde América por el propio Eugenio Noel: “Y que estas líneas, escritas desde el corazón de los Andes, en las entrañas mismas de Bolivia, les lleven el recuerdo de este NoeI que tanto ama a Murcia, y que tanto quiere a los inolvidables amigos de esa ciudad tan mía en mis recuerdos cercanos y lejanos (…). Nunca, ni los murcianos, hablaron de Murcia en el extranjero tanto como yo hablo en América de esa ciudad”.

 

Una calle para Eugenio Noel

 

De la importancia que tuvo Eugenio Noel en el primer tercio de siglo, da cuenta su presencia aún en la prensa de la dictadura, a pesar de las ideas que propagó. Incluso en artículos de tauromaquia se le citó con respeto y se invitó a leer sus críticas a la fiesta. En Murcia, en un artículo de La hoja del Lunes de octubre de 1962, se cita al “melenudo prosista” de este modo: “Eugenio Noel, tan brillante escritor como irreductible bohemio, lápiz y cuartillas en ristre, desde la plataforma de nuestra Torre señera, trazó de mano maestra allá por el año 15 una impresión lírica de aquella Murcia acotada y enclenque por toda su retracción cardinal, perceptibles los llanos de Espinardo y el monasterio Jerónimo, el túnel vegetal de la carretera de Alcantarilla y las retortas del gasógeno en las huertas de San Benito”.

 

En 1969, Línea publicaba la intención de un joven profesor universitario, Manuel Martínez Arnaldos, de publicar un extenso trabajo de investigación sobre la figura de Eugenio Noel, “escritor extraordinario”, aportando incluso algunos documentos inéditos. Y en mayo de 1977, en las páginas de Línea, José García Mulero recordaba al bohemio e intelectual: “Eugenio Noel, el gran escritor enamorado de Murcia”. Tras loar su figura y afirmar que “su ingente obra, dentro y fuera de España, siempre tuvo un recuerdo y un elogio para nuestra provincia”, concluía proponiendo que la ciudad le dedicase una calle:

 

“Ahora, cuando a veces resulta un problema nominar las muchas calles que en las recién creadas barriadas van surgiendo, entendemos que no estaría de más bautizar una con el nombre de Eugenio Noel, un español venido al mundo en Madrid, pero que quería a Murcia como si mismamente hubiera nacido al pie de la Torre. De esta manera, los murcianos devolverían con un recuerdo simbólico las muchas flores que durante su corta vida —51 años— recibió Murcia de Eugenio Noel, polemista, excéntrico, pero escritor insigne y alma genial”. Ese homenaje nunca llegó.

 

Fuentes:

 

Fondos digitalizados de la hemeroteca del Archivo Municipal de Murcia:

 

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) La Verdad, 7 de junio de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 13 de enero de 1910.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 6 de mayo de 1921.

Prensa (archivodemurcia.es) El Liberal, 28 de mayo de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Tiempo, 7 de junio de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 3 de junio de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) La Región Gráfica, 1 de octubre de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) La afición taurina, 8 de septiembre de 1921.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 26 de febrero de 1924.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 29 de marzo de 1936.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Tiempo, 28 de abril de 1936.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) El Liberal, 7 de julio de 1936.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) Línea, 27 de mayo de 1955.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) La Hoja del Lunes, 22 de octubre de 1962.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) Línea, 12 de febrero de 1969.

Ayuntamiento de Murcia (archivodemurcia.es) Línea, 22 de mayo de 1977.


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