¿Sabías que…
...hace cien años se estrenó en Murcia ‘La mujer y la ley’, un filme hoy perdido?

Encontramos su anuncio en el periódico El Tiempo del 5 de junio de 1921. Lo puedes ver entre las imágenes de esta pieza. Parece evidente que la distribuidora invirtió dinero en la promoción de la película porque se le dio un peso llamativo. Aquella no era una cita cualquiera en el Teatro Circo Villar, no; aquello era una “gran función de gala”, y además, dedicada “a las señoras”.

 

El anuncio se dirige sin rodeos a quien entienden que debe ser el público objetivo del filme, aunque en realidad, como veremos más adelante, la historia interpela de manera directa a los hombres. Podríamos decir que tanto unas como otros deberían verla para poder cumplir su finalidad.

 

“El fotodrama, cuya intensidad dramática ha conmovido al mundo entero, sus emocionantes escenas, inspiradas en una tragedia familiar ocurrida en nuestros días en un país de habla española, no se borrarán jamás de la mente del espectador, sirviéndole de provechosa enseñanza”, relata la nota publicada en un lugar destacado de El Tiempo, en la esquina superior izquierda de su segunda página.

 

La nota prosigue con sus ganchos: “La primera vez que un asunto de esta índole ha podido ser exhibido en la pantalla. Toda mujer verá en la formidable película ‘La mujer y la ley’ un argumento vigoroso; es un clamoroso grito de reivindicación en defensa de los derechos de la mujer a intervenir en la promulgación de las leyes”. Nada menos.

 

El mensaje está claro, pero no se cita el hecho concreto en el que se basa ni qué enseñanza se va a extraer de dicha historia; ni siquiera se habla de quién la dirige ni la protagoniza. Lo importante es que se dirige a las mujeres, que expone un conflicto en el que queda patente la desigualdad de derechos entre mujeres y hombres, y que permanecerá en la mente de quienes la vean.

 

Una búsqueda rápida nos dice que ‘La mujer y la ley’ fue estrenada en otras ciudades españolas en la primavera de 1921, unos meses antes que en Murcia. Por ejemplo, ocupó varios pases a finales de marzo en el Teatro Doré de Barcelona, donde se la califica de “grandiosa película”. Y sabemos que la proyección de este filme sirvió para inaugurar el Cine Royal de Castellón un 26 de marzo de 1921. Sin embargo, llegó más tarde a otros países, como Portugal o Dinamarca (octubre de 1922).

 

También encontramos un anuncio de esta película en una publicación de Barcelona: se trata del número 2 de ‘Cine popular. Revista semanal ilustrada’, del 9 de marzo de 1921. “Toda mujer verá en la formidable película ‘La mujer y la ley’ un argumento vigoroso cuya intensidad dramática es un clamoroso grito de vindicación en defensa de los derechos de la mujer a intervenir en la promulgación de las leyes”. Como en el anuncio murciano.

 

En los días siguientes sólo encontramos unas breves notas, todas muy positivas, en la prensa local de Murcia. Por ejemplo, en el mismo periódico de El Tiempo, el 9 de junio de 1921, se decía lo siguiente:

 

“El Palacio de la Cinematografía (así se apodaba al Circo-Villar), continúa siendo el punto de reunión de la gente «bien» de esta capital. Las películas recientemente proyectadas han constituido éxitos indiscutibles para la entusiasta empresa, pues no descansa un solo momento en su afán de brindar al selecto público que le favorece, las producciones de más valía en este simpático deporte del Cinematógrafo. «La Mujer y la ley», por ejemplo, ha sido una cinta sumamente interesante y bella. Su trama es muy original, logra toda ella despertar en el auditorio la más grata de las emociones y el entusiasmo más creciente. Y como ésta son todas las que se presencian a diario en tan concurrido teatro. Ello es debido al celo de sus activos empresarios, que no omiten gastos ni sacrificio”.

 

Y ese mismo día en El Liberal de Murcia podía leerse que “La mujer y la ley fue todo un éxito”: “De las más emocionantes que se han puesto en la pantalla en la presente temporada. Esto quiere decir que seguirán las entradas”.

 

Visto lo visto, tenemos que saber de qué trata la película proyectada en la gran función de gala que se dedicó “a las señoras” un 5 de junio de 1921 en el Teatro Circo-Villar de Murcia: quién la dirige, quién la protagoniza, qué hechos reales le sirvieron de base y qué enseñanza se puede extraer de ellos. Aunque ello suponga alejarnos de nuestro municipio.

 

Los hechos reales: Blanca Errázuriz y John de Saulles

 

Blanca Errázuriz Vergara nace en Villa del Mar, Chile, en 1894, en el seno de una familia acomodada y con origen español por parte de padre. En 1911, sin haber cumplido aún los 16 años, conoce al millonario estadounidense John de Saulles, treinta años mayor que ella y soltero, aunque con dos compromisos de boda anulados con anterioridad. El flechazo entre ambos y los planes de casamiento encuentran la oposición de la familia de Blanca, que, sin embargo, nada puede hacer para evitar la boda.

 

En diciembre de ese mismo año, Blanca y John se casan en París y fijan su residencia en Nueva York. Un año después, Blanca da a luz a un bebé que recibe el nombre y apellido paternos: John de Saulles.

 

Tras el fulgurante comienzo de su vida en común, y ya con un hijo, la pareja comienza a distanciarse: las muchas ocupaciones de él (entre otras, el ocio nocturno y el comienzo de una carrera política) y el aburrimiento de ella enrarecen el matrimonio. Tal y como cuenta el escritor Fernando Lizama-Murphy en un artículo sobre el caso, el empresario llevaba en la maleta su fama de “vividor, mujeriego y alcohólico”.

 

En este punto del relato entra en acción un bailarín y futura estrella del cine, el italiano Rodolfo Giugliemi, llegado a Estados Unidos “un poco antes en la tercera clase de una nave”. Giugliemi trabaja por entonces en Nueva York como profesor de baile, y en sus clases conoce a Blanca, de quien se convierte en confidente y escucha sus problemas matrimoniales.

 

“Según Emily W. Leider, la biógrafa de Giugliemi, no existe ninguna certeza de que Blanca, cuya belleza se había convertido en mítica, tuviese algún romance con el bailarín, que estaba muy enamorado de ella, aunque se sospecha que fue él uno de los que le aconsejó que solicitara la anulación de su matrimonio”, explica Lizama-Murphy.

 

En 1916, la Corte Federal de Justicia le concede el divorcio a Blanca, lo cual es un hito en su país natal: “Fue una de las pocas mujeres que consiguieron el divorcio en Chile por aquellos años”, cuenta Erika Marrero Miranda en su tesis doctoral sobre la escritora chilena Teresa Wilms Montt, ‘Escritura e identidad’ (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, noviembre de 2015).

 

Giugliemi testifica a favor de su amiga Blanca, y por ese motivo es perseguido después por John de Saulles, quien, usando sus influencias políticas, consigue que lo arresten e intenta que lo expulsen del país. El bailarín italiano reunió los 1500 dólares que se fijaron como fianza para salir en libertad y puso tierra de por medio con Nueva York y con Blanca, mudándose a Los Ángeles. Allí, en Hollywood, pronto alcanzaría fama mundial en el celuloide bajo el nombre de Rodolfo Valentino.

 

Por su parte, la justicia concede la custodia compartida de su hijo a Blanca y John, pero las desavenencias por el cuidado del pequeño desembocaron en drama. El millonario, que tenía otra relación sentimental, retrasa en varias ocasiones la entrega del niño a su madre, hasta que en la noche del sábado 4 de agosto de 1917, Blanca se presenta en casa de su exmarido con una pistola y le exige que le entregue al menor. Ante la negativa de John, y tras un forcejeo, Blanca descarga cinco disparos que acaban con la vida de John de Saulles pocas horas más tarde.

 

Blanca se entrega sin oponer resistencia y es encarcelada con la acusación de asesinato en primer grado. El juicio se convierte en todo un acontecimiento en Estados Unidos y traspasa fronteras. En un momento de tensión, de lucha y reivindicación de los derechos de la mujer, las sufragistas apoyan a la acusada y desde Chile su familia paga a uno de los mejores abogados del país. Finalmente, el 1 de diciembre de 1917 un jurado popular absuelve a Blanca Errázuriz Vergara de los cargos de asesinato y el fallo es celebrado como un triunfo feminista.

 

La vida posterior de la protagonista no es fácil. Vuelve a casarse y reside en varios lugares, como Japón, antes de volver a su Chile natal. Finalmente Blanca se suicida en 1940. Tal y como señala Erika Marrero Miranda en la tesis ya citada, el nombre de Blanca Errázuriz Vergara se une a los de otras dos mujeres chilenas, Teresa Wilms Montt y Pilar Subercaseaux, las tres nacidas en Villa del Mar, que también tuvieron una existencia trágica y que acabaron quitándose la vida.

 

La película

 

En los registros de las webs IMDB (International Movie Data Base), de Kripkit y en el AFI Catalog (American Film Institute) se recogen los datos básicos de la película muda ‘La mujer y la ley’, estrenada en Estados Unidos en marzo de 1918, y tres años más tarde en el Teatro Circo Villar de la ciudad de Murcia. Sorprende la rapidez del rodaje, que se llevó a cabo en Miami Beach (Florida) en los primeros meses de 1918, y de su primera proyección, sin haberse cumplido aún un año del asesinato y apenas cuatro meses después de la absolución de Blanca.

 

Producida por William Fox, de Fox Film Corporation, su director y guionista es Raoul Walsh, estadounidense de antepasados españoles, y la actriz que interpreta a Blanca es Miriam Cooper, también estadounidense. Ambos habían trabajado con David Griffith en El nacimiento de una nación, mítico filme de 1915 en el que Walsh interpretaba al asesino de Lincoln. Además, Miriam Cooper tiene un papel en otra película de Griffith, ‘Intolerancia’. Walsh y Cooper eran pareja cuando se rueda ‘La mujer y la ley’. El metraje de este drama del cine mudo ocupa cinco bobinas según IMDB y siete según el AFI, aunque podríamos decantarnos por la primera versión, dado que en el anuncio del Teatro Circo Villar se describe como "superproducción en cinco partes".

 

La adaptación de este polémico caso al cine que llevó a cabo Raoul Walsh incluyó leves cambios en los nombres de los protagonistas reales, claramente reconocibles en la ficción, y según el argumento que recogen las webs citadas, no trata todo lo sucedido. Según la web de IMDB:

 

Jack La Salle se casa con una rica heredera sudamericana, Blanquetta del Castillo y la pareja se instala en Nueva York. El suyo es un matrimonio feliz hasta que, después del nacimiento de su hijo, Jack junior, La Salle comienza a descuidar a su esposa. Aparece con su amante, Josie Sabel, llevando al pequeño Jack al apartamento de la mujer. Indignada, Blanquetta pide el divorcio. El tribunal decidió confiar el niño alternativamente a cada uno de los dos padres, pero cuando la Salle tuvo que devolverlo a su ex esposa, éste se negó a hacerlo. Ella, desesperada, mata a su marido infiel disparándole. En el juicio, Blanquette, convenciendo al jurado con su dramática historia, es absuelta”.

 

En la misma ficha se afirma que “no hay copias conocidas de la película, que se considera supuestamente perdida”. Si alguien tiene cinco bobinas de una película sin identificar en su trastero, podría ser ésta.

 

 

Fuentes

 

El Tiempo. 5 de junio de 1921. Página 2. Documentos digitalizados del Archivo Municipal de Murcia.

 

El Tiempo. 9 de junio de 1921. Página 1. Documentos digitalizados del Archivo Municipal de Murcia.

 

El Liberal. 9 de junio de 1921. Página 2. Documentos digitalizados del Archivo Municipal de Murcia.

 

La mujer y la ley. Wikipedia en francés.

 

La tormentosa vida de una niña mimada. Fernando Lizama-Murphy.

 

Teresa Wilms. Escritura e identidad. Tesis de Erika Estefanía Marrero Miranda. Las Palmas de Gran Canaria, 2015.

 

La mujer y la ley en IMDB.

 

La mujer y la ley en Kripkit

 

La mujer y la ley en American Film Institute.

 


© 2014, Museo de la Ciudad Ayuntamiento de Murcia Nota legal · Política de privacidad