¿Sabías que...
... el León del Malecón fue elegido por el Congreso en su iniciativa de buscar a los 'primos' de Daoíz y Velarde?

En agosto de 2022 recibimos una llamada del departamento de comunicación del Congreso de los Diputados. Nos explicaron que estaban llevando a cabo una iniciativa de difusión cultural en torno a imágenes de leones célebres repartidos por todo el país. A la manera de una búsqueda de los 'primos' de Daoíz y Velarde, apelativo popular de los famosos leones que flanquean el acceso al edificio de la Carrera de San Jerónimo, desde el Congreso venían publicando regularmente en sus redes sociales 'post' con fotografías e información de esas otras representaciones leoninas.

 

El motivo de la llamada, pues, era solicitarnos permiso para compartir una imagen del León del Malecón. Desde el Congreso habían dado con nuestro texto sobre la pieza, que puedes leer pinchando en este enlace. En dicho texto explicamos a grandes rasgos los detalles de esta escultura, un león esculpido en piedra arenisca y fechado en el último tercio del siglo XVIII, que tras ser ubicado en un primer momento en la muralla medieval, pronto fue trasladado al arranque el Malecón, en el Plano de San Francisco. En ese lugar, y sobre el pretil que remataba el muro de contención de las aguas del Segura, el León adquirió el sentido de 'triunfo' y recibió el apellido con el que saltaría a la fama: el León del Malecón.

 

Tal y como nos anunció, el Congreso de los Diputados publicó en sus perfiles oficiales de Instagram y Twitter la imagen y la información de la pieza murciana, que forma parte de la colección permanente del Museo de la Ciudad. Lo hizo el lunes 5 de septiembre de 2022. A continuación puedes ver ambos 'post':

 

 

Los guardianes del Congreso

 

Si la historia de nuestra pieza es interesante (recomendamos de nuevo la lectura de este texto), la de sus primos Daoiz y Velarde, aunque cien años más breve, también tiene mucho interés. Los vigías del Congreso son obra del escultor zaragozano Ponciano Ponzano y Gascón (1813-1878), y no fueron los primeros leones que diseñaría para tan noble ubicación.

 

Ponzano recibió el encargo de diseñar el frontispicio del Congreso en 1864, en mármol de Carrara. Y también el de elaborar dos leones que flanqueasen la puerta principal del edificio. Aquellas dos primeras esculturas las llevó a cabo en yeso con pátina de bronce, dada la falta de recursos con los que contaba. El rápido deterioro de las piezas llevó a la institución a encargar otras, realizadas en este caso por el escultor José Bellver. Esas nuevas figuras, hechas en piedra, representaban dos leones erguidos sobre sus cuatro patas, sosteniendo una bola del mundo bajo una de sus garras, pero debido a su reducido tamaño, pronto fueron objeto de la mofa popular: el pueblo los comparaba con gatos y con perros.

 

Las dos esculturas de Bellver fueron compradas y trasladadas a los Jardines de Monforte, en la ciudad de Valencia, donde se encuentran en la actualidad. Cabe señalar que en su nuevo emplazamiento, fueron colocados de manera diferente a la original: en lugar de negarse la mirada, ambos leones giran su cabeza hacia el compañero y tienen la bola bajo la garra más próxima entre ambos.

 

Las últimas y definitivas esculturas fueron fundidas por Ponciano Ponzano y Gascón en 1866 en la Fundición de Artillería de Sevilla, aprovechando para ello el bronce de los cañones arrebatados al ejército enemigo en la Guerra de África, y se colocaron en el Congreso en 1872. El artista aragonés, que se inspiró en dibujos del natural y en otros de carácter científico, pudo realizar las nuevas figuras a un tamaño más acorde con su ubicación y dignidad: los dos leones aparecen sentados, negándose la mirada y sosteniendo una bola bajo la garra más alejada del compañero.

 

La distribución de las siete toneladas de bronce puestas a disposición de Ponzano no fue equitativa, ya que una de las figuras pesa menos que su compañera. En cuanto a los nombres con los cuales fueron bautizadas por el pueblo, y a los que el Congreso de los Diputados hace hoy el guiño, es el de Daoíz y Velarde, dos de los héroes del Dos de Mayo de 1808 durante levantamiento contra la invasión napoleónica.

 

Sin embargo, en su sentido original representan a los mismos leones mitológicos que tiran del carro en la fuente de la diosa Cibeles, cuyos nombres son Hipómenes y Atalanta, y que están condenados a no poder mirarse jamás. Para conocer la historia de los dos personajes, recurrimos por ejemplo a la ficha de un precioso cuadro de Guido Reni que conserva el Museo del Prado, aunque no se encuentra expuesto. El artista italiano pintó, en torno a 1618-19, a Hipómenes y Atalanta en su originaria forma humana:

 

La historia narra cómo Atalanta, hija de un rey de Arcadia, se había ofrecido en matrimonio a aquél que fuera capaz de vencerla en la carrera, deporte para el que había alcanzado una habilidad sobresaliente. El castigo establecido para todos aquellos que fueran derrotados era la muerte.

 

A pesar del riesgo, Hipómenes aceptó el desafío contando para ello con la ayuda de Venus, que le proporcionó tres manzanas de oro que el joven fue arrojando a su paso, logrando con ello retrasar a Atalanta que se detuvo a recogerlas.

 

Sin embargo, una vez casados, Hipómenes olvidó agradecer la ayuda de la diosa que había propiciado su victoria, la cual terminó metamorfoseando a los dos en leones. 

 

En la obra de Reni, cuya imagen podemos ver aquí, el pintor italiano representó a Atalanta recogiendo las manzanas doradas mientras Hipómenes se desembaraza de ella para derrotarla en la carrera:

 

 

Las esculturas de Ponciano Ponzano y Gascón fueron sometidas a un proceso de restauración en 1985. Para conocer un poco mejor estas figuras tan célebres, los 'primos pequeños' de nuestro León del Malecón, puedes pinchar en los enlaces que hemos usado como fuente y que compartimos bajo estas líneas.

 

Fuentes:

 

Web del Congreso de los Diputados, visita virtual.

 

'Ponciano Ponzano. Un escultor aragones en la Corte (1813-1877)', Wifredo Rincón García. Instituto de Historia, CSIC, Madrid.

 

'Los leones de las Cortes bajan del pedestal'. El País, 1 de noviembre de 1985.

 

'¿Y los huevos de Atalanta?', por Nieves Concostrina. El País, 17 de agosto de 2019.

 

'Hipómenes y Atalanta', Guido Reni. Ficha de la obra de la colección del Museo del Prado.


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