Exposiciones
San Antón de la Escudera
Acogemos la talla del San Antón de Puebla de Soto tras un periodo de quince años en el que ha permanecido lejos de su localidad
Fecha Del 06/02/24 al 03/03/24

Un acuerdo de cesión hizo posible el regreso de la figura del San Antón de la Escudera de Puebla de Soto a la pedanía murciana en el año 2024, y para dar mayor difusión a esta obra y facilitar su contemplación y disfrute, el Ayuntamiento de Murcia decidió que la mostrásemos entre el 6 de febrero y el 3 de marzo de 2024 en la planta baja del Museo de la Ciudad. Esta iniciativa fue presentada en rueda de prensa el viernes 9 de febrero a las 9:45h.

 

Una vez concluyó su estancia en el Museo de la Ciudad, la imagen volvió a la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes, para gozar del cariño y de la devoción de los fieles de Puebla de Soto.

 

¿Salzillesca o de Salzillo?

 

El San Antón de la ermita de la Escudera de Puebla de Soto es una figura de atribución y fecha inciertas, que en alguna ocasión ha sido identificada como obra de Francisco Salzillo pero de la que no existe, de momento, ningún dato que permita afirmar su autoría con rotundidad.

 

Esta talla formó parte de una gran exposición dedicada al célebre escultor murciano en 1983 con motivo del segundo centenario de su muerte, en el Museo de Bellas Artes de Murcia. La muestra, que reunió multitud de obras bajo el título de ‘Francisco Salzillo y el Reino de Murcia en el siglo XVIII’, estuvo comisariada por Cristóbal Belda Navarro y en su catálogo se identificó a esta pieza como “Francisco Salzillo, San Antón”, tal y como explica el cronista de Puebla de Soto, Juan José Franco, en un artículo publicado en la web Región de Murcia Digital.

 

Sin embargo, el propio Juan José Franco nos explica que, consultando el libro de fábrica de 1695 de la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, comprobó que aparece consignada la existencia de una capilla dedicada al santo en 1701. En el mismo documento se hace inventario de sus elementos devocionales y, más adelante, se alude también a trabajos de adecentamiento y de mejora de la capilla y de sus cubiertas.

 

Aunque, según relata el cronista, en el libro de fábrica no se cita directamente la imagen y, por tanto, tampoco a su autor, el hecho de que se hable en aquella temprana fecha de la capilla de San Antón nos invita a pensar que la talla ya se encontraba en la parroquia en los primeros años del siglo XVIII.

 

Por eso, dejando al margen cuestiones estilísticas, y sin perjucio de que un estudio más detallado de la obra nos proporcione en el futuro nuevos datos, con la fecha de 1701 sobre la mesa resulta imposible atribuirla a Francisco Salzillo y Alcaraz, nacido en 1707. Sí que es probable que se trate de una obra de su padre, Nicolás Salzillo, y tampoco es descartable que posteriormente el hijo interviniera en la pieza de algún modo, aunque no existe prueba que lo demuestre.

 

Lo que parece fácilmente aceptable, atendiendo por fin a los rasgos estéticos, es que se trata de una talla ‘salzillesca’ propia de un barroco murciano temprano caracterizado por su contención, y que dicha talla pudo influir en la obra posterior que sí debemos con seguridad a Francisco Salzillo y Alcaraz: el San Antón de la ermita del mismo nombre en la ciudad de Murcia.

 

Dos tallas, dos autores y un santo

 

Para esta imagen del San Antón de la Escudera, no es justa la comparación en términos artísticos y técnicos con la de Francisco Salzillo, de una calidad superior, porque distorsiona el juicio de una obra que muestra en sí misma una delicadeza y una corrección más que destacables.

 

Además, el hecho de ser anterior y de su posible influencia en el San Antón de la ermita de Murcia le otorga aún más valor: lo vemos en la composición de la figura y en la disposición del propio santo, con la pierna derecha adelantada, con el dragón bajo sus pies y el cerdo a un lado, con el ligero movimiento de los pliegues de la túnica y con su cabeza inclinada hacia el enemigo.

 

Sin embargo, tal y como hemos señalado anteriormente, en la mirada del San Antón de Puebla de Soto hay mayor serenidad: sus ademanes son menos intensos y carece de la agitación y la potencia de la talla posterior, en la que Francisco Salzillo aprovechó para trabajar lo que llamamos la “terribilitá” o los “movimientos del alma”.

 

En el de Murcia, vemos mayor dramatismo en la expresividad intensa de la mirada y en la agitación de las barbas del santo, que semejan violentas llamaradas de fuego surgiendo de su rostro. También se aprecia en el vuelo de los ropajes. Para comprobarlo, invitamos a disfrutar de la propia talla, así como del boceto de la cabeza de San Antón que conserva el Museo Salzillo.

 

En las dos representaciones aparece el cerdito o jabalina mientras San Antón atraviesa con el extremo de su bordón al diablo, que se retuerce a sus pies con forma de dragón.

 

En la de Francisco Salzillo se prescinde del libro de la orden y su mano izquierda se extiende con libertad, equilibrando el cuerpo del santo mientras éste hace el esfuerzo de herir al dragón con la mano contraria. Además, Salzillo incluye una posible referencia a la enfermedad del ‘fuego de San Antón’ mediante el tratamiento de las barbas del santo, que, como hemos dicho anteriormente, se agitan como llamaradas movidas por el viento.

 

Por su parte, la representación de Puebla de Soto que podemos ver aquí, más serena, no incluye fuego ni barbas agitadas, pero sí muestra el libro de la orden hospitalaria de los antonianos abierto por su mitad.

 

En dicho libro, además, podemos ver una oración. El cronista de Puebla de Soto, Juan José Franco, nos aporta una imagen de dicha oración. Aquí, una transcripción:

 

"Virgen encumbrada y predilecta / abres al hombre la puerta / que facilita su entrada / tú al pecador das morada / en el reyno del Señor / haces santo al que es traidor / y haciendo la noche, día / haces hijo de María / al más grave pecador / huye pues (de) las ocasiones / si te quieres salvar / y a la Virgen del Pilar / dirige tus peticiones”.

 

La ermita de la Escudera

 

Esta ermita fue construida en 1765 y recibe el nombre de su promotor, Baltasar Escudero, hacendado de Puebla de Soto. No era extraño que las familias ricas o nobles costeasen la construcción de pequeños lugares de culto para perpetuar su nombre, ermitas rurales que generalmente eran levantadas por albañiles del propio pueblo.

 

La de la Escudera es pequeña y se caracteriza por la sencillez de su estructura, su color blanco y la austeridad de su fachada y elementos decorativos, sin prescindir por ello de las líneas clásicas y los motivos barrocos del momento.

 

Su fachada tiene un único acceso, una puerta con arco escarzado y flanqueada por dos pilastras adosadas. Sobre ellas, una moldura o dintel y dos grandes pináculos adosados, y en el centro, sobre la puerta y rompiendo el dintel, una pequeña ventana oval. Encima de dicha ventana, sobre la vertical central de la fachada, se abre una hornacina con una imagen de la Purísima Concepción de los Ángeles.

 

Una cornisa con moldura curva en los lados y recta en la parte central divide la fachada en dos cuerpos: en el superior, vertical y centrado, se abre una ventana, y está coronado por una espadaña de un solo vano con campana.

 

La ermita está adosada por uno de sus lados a la Casa Escudera, una construcción sencilla de paredes encaladas, pero con un escudo nobiliario en su fachada que da finalmente valor al conjunto.

 

La imagen de San Antón, que ya estaba en la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes de Puebla de Soto desde principios del siglo XVIII, fue trasladada a la capilla de la Escudera una vez concluyeron las obras en 1765.

 

San Antonio Abad: santo eremita y hospitalario

 

San Antón, es decir, San Antonio Abad, es considerado uno de los santos eremitas más importantes de la tradición cristiana. Nació en Egipto en el año 251 y murió el 17 de enero de 356, a la edad de 105 años, después de llevar una vida de soledad y oración.

 

La vida de San Antonio Abad fue narrada por San Anastasio y por San Jerónimo, y después fue recogida y difundida por Santiago de la Vorágine en la ‘Leyenda dorada’ o ‘Leyenda áurea’. Sus aventuras y desventuras fueron también plasmadas en varias obras de algunos de los artistas más destacados de la historia del arte, como Téniers, Velázquez o Zurbarán.

 

El recorrido esencial del personaje parte de su origen profano y de la decisión que adoptó a los veinte años de edad de vender todas sus posesiones, dar el dinero a los más necesitados y dedicarse a la vida ascética y contemplativa vagando por el desierto. En su caminar visitó a San Pablo y también tuvo que hacer frente a la tentación.

 

Uno de los hechos destacados de su vida, popularizado como parte de su imagen, fue el encuentro con una jabalina y con sus jabatos ciegos, a los que el santo curó. Desde entonces se le consideró el protector de los animales, del mismo modo que se le vincula también al oficio de los sepultureros, pues se cuenta que fue el propio San Antonio Abad quien enterró a San Pablo, cavando la tierra con ayuda de unos leones y de otros animales.

 

La mencionada jabalina, siempre agradecida y fiel compañera del santo, es representada a veces como un pequeño cerdito y forma parte de la iconografía característica de San Antón. También el hábito marrón con capa negra de los Hospitalarios de San Antonio, o Antonianos, orden creada en una abadía del Delfinado, en Francia, adonde fueron llevados sus restos a mediados del siglo XI.

 

En sus hábitos, en el pecho y hombros, se incluye la llamada tau o ‘cruz de tau’: tau es la décimo novena letra del alfabeto griego y la última del hebrero, y su forma fue adoptada para ejecutar a los condenados a la pena de crucifixión.

 

A San Antón se le suele representar con barba y cabellos grises portanto váculo o bordón de caminante, a veces también con una campana para auyentar a los demonios y con el libro de su orden. Por último, algunas representaciones pueden incluir unas llamaradas, no en alusión al infierno sino al llamado ‘fuego de San Antón’: se trata de una enfermedad de tipo grangrenoso caracterizada por fiebres elevadas, en cuyo tratamiento y curación se especializaron los Antonianos.

 

Fuentes:

 

‘550 aniversario de la Carta Puebla de Archena y 572 de Puebla de Soto, con San Antón de la Escudera al fondo’, artículo de Juan José Franco, Cronista de Puebla de Soto. Páginas 95-99 de la publicación del congreso ‘Archena. 550 años de historia’.

 

‘Ermita de San Antón de la Escudera’, artículo de Juan José Franco, Cronista de Puebla de Soto, en Región de Murcia Digital.

 

‘Francisco Salzillo y el reino de Murcia en el siglo XVIII’, Archivo Español de Arte, Madrid. Tomo 57, N.º 228, página 413.

 

La figura de San Antón, atribuida a Salzillo, regresa a Puebla de Soto’. La Opinión de Murcia, 19 de enero de 2024.

 

‘Salzillo reunirá a todos los profesores de arte del país’. Hoja del Lunes, 26 de diciembre de 1983, página 13. Fondos digitalizados del Archivo Municipal de Murcia.

 

Historia de Puebla de Soto, web del Ayuntamiento de Murcia.

 

Ermita de la Escudera’ en Región de Murcia Digital, Fundación Integra.

 

San Antonio Abad’ en Región de Murcia Digital, Fundación Integra.

 

San Antonio Abad y San Pablo, primer ermitaño’, de Diego Velázquez. Ficha de la obra en la web del Museo de Prado.

 

Audioguía de San Antonio Abad, de Joan Reixach. Archivo multimedia en la web del Museo del Prado.

 

San Antón’ de Francisco Salzillo y Alcaraz, web del Museo Salzillo.

 


© 2014, Museo de la Ciudad Ayuntamiento de Murcia Nota legal · Política de privacidad