Pieza destacada
Fragmento cerámico esgrafiado. Segundo cuarto del siglo XIII.

Este fragmento fue encontrado de manera fortuita en 1978 junto a otros tres restos cerámicos, durante los trabajos de cimentación de unas viviendas en la calle Cadenas, muy próxima al Museo de la Ciudad y en el camino que conectaba una de las puertas del recinto amurallado medieval, la del Mercado, con otra de la cerca del arrabal de la Arrixaca, la de Castilla.

 

La pieza, de 10,8 por 6,5 centímetros y datada en el segundo cuarto del siglo XIII, formó parte de un vaso de barro cocido formado con una pasta de color blanco amarillento. Presenta decoración esgrafiada en la que se puede ver la escena principal, inspirada en modelos persas e inscrita en un medallón compuesto por un círculo y una cefena.

 

Esta representación ocupaba la panza de la pieza y muestra a una mujer sentada al modo oriental, envuelta en amplios ropajes y con un laúd apoyado en la túnica, entre sus piernas. Vemos que se trata de laúd de cuatro cuerdas, cuyo mastil está sujeto de forma que aparece inclinado a la derecha y formando un ángulo recto con el clavijero.

 

Influencia de la loza dorada

 

Según explica Julio Navarro en su libro 'La cerámica esgrafiada andalusí de Murcia', el modo de indicar los pliegues de la ropa mediante el esgrafiado "está presente en numerosos ejemplares de loza dorada de época fatimí". Y otro detalle que, en opinión del arqueólogo, "apunta la inspiración del ejemplar murciano en la loza dorada es el modo de configurar en reserva el laúd sobre la túnica".

 

Navarro llama la atención también sobre "el curioso punteado que, adosado, circunda el medallón en el que se inscribe la tañedora de laúd". "Idéntica decoración se puede contemplar en fragmentos de loza dorada egipcia de los siglos XI y XII", añade.

 

La representación figurativa

 

La singularidad de la pieza radica en la representación figurativa, ya que, aunque la arqueología ha mostrado la existencia de la figuración humana en la cerámica andalusí, es poco habitual encontrarla en el arte islámico. Julio Navarro lo aclara: "Aunque existen textos legales que la prohiben (la representación de temas figurativos), y un fuerte peso de las tradiciones en contra de las imágenes en el Islam, este hecho no tiene fundamento alguno en las prescripciones coránicas".

 

"Los temas figurados que han proporcionado las cerámicas esgrafiadas vienen a confirmar una vez más la presencia continuada de la figuración en las cerámicas andalusíes", concluye Navarro, aunque debamos recordar que no se trataba de un tema principal ni cuantioso.

 

El esgrafiado

 

Respecto al esgrafiado, la técnica decorativa de los cuatro fragmentos encontrados en la calle Cadenas, se crea mediante un proceso muy simple pero laborioso. Sobre la superficie blanquecina del engobe (en alfarería, el engobe es la pasta de arcilla que se aplica a los objetos de barro antes de cocerlos, con el fin de darles una superficie lisa y vidriada), el/la decorador/a aplicaba una capa de manganeso en las zonas que le interesaba ornamentar. El manganeso es un elemento químico de color y brillo similar al acero, pesado y refractario. De hecho, la aleación de este elemento con el hierro interviene en la fabricación del acero.

 

Posteriormente a la aplicación de la capa de manganeso sobre el engobe, y mediante un punzón o estilete, se trataba de descubrir parcialmente las partes de la superficie de la pieza que interesaban para formar la representación, jugando con el propio color del manganeso y el del fondo cerámico. Con dicha ténica se conseguían efectos de gran belleza. La calidad y abundancia de materiales aparecidos en Murcia hacen suponer la existencia de un centro productor en nuestra ciudad.

 

El laúd y el arte

 

Como curiosidad, citamos una representación artística muy posterior de una mujer tañendo el laúd: la de la pintora italiana Artemisia Gentileschi (1593-1653), que en 1615 se autorretrató tañendo el laúd en óleo sobre lienzo. La obra pertenece al Wadsworth Atheneum, museo situado en Hartford (Connecticut, Estados Unidos). Nada menos que 400 años separan ambas representaciones, que señalan la estrecha relación de la música con las artes plásticas a lo largo de la historia.

 

Cabe recordar que el laúd es un instrumento de cuerda pulsada de origen árabe. La palabra laúd proviene del árabe hispánico 'al-ud', y éste del árabe clásico 'ud', una de cuyas acepciones es 'madera'. Según recoge el diccionario de la Real Academia, 'laúd' también nombra a una pequeña embarcación propia del Mediterráneo con un sólo mástil y vela latina, y a una tortuga cuya forma de caparazón y dibujo semeja al laúd instrumento.

 

El laúd andalusí como el que tañe la intérprete del fragmento cerámico del siglo XIII tenía cuatro cuerdas, mientras que el laúd barroco que sostiene Artemisia Gentileschi en su obra es una modificación del instrumento original, al que se le suman de cuatro a seis cuerdas más, lo que varía su sonoridad adaptándose a las composiciones del siglo XVII y XVIII. Hoy en día sigue siendo un instrumento muy empleado en la música tradicional y popular.

 

Fuentes

 

-La cerámica esgrafiada andalusí de Murcia. Julio Navarro Palazón. Publicaciones de la Casa de Velázquez, Madrid 1986.

 

-Web del Wadsworth Atheneum.


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